Et in Arcadia Ego

Te encontré en la alameda, cuando ya la noche se desmayaba entre los árboles. Mi barco fondeó en el puerto, y yo me sentía un ciego con hambre de carne y de luz.  El cielo era un choto que lloraba, rodeándonos. Amarré tu talle al pico lacrimoso de la brisa, noté por la lengua elSigue leyendo «Et in Arcadia Ego»