¿Deseas que te amen?

Sueños… Llovía. ¿Cómo no iba a estar lloviendo? Seguro que tenía el alma en vilo. Y tu mirada salía corriendo. Se nos rompía el rojo hilo.     ¿DESEAS QUE TE AMEN?   ¿Deseas que te amen? No pierdas, pues, el rumbo de tu corazón. Sólo aquello que eres ha de ser y aquello queSigue leyendo «¿Deseas que te amen?»