FERMÍN

 
Y murió como el pájaro, cantando.
Posándose en la cumbre huracanada.

Alcurnia de la vida, contemplando.
La misma que le dio todo por nada.

Y llenó de valor su alma, errando.
Fue un llanto de guitarra su tonada.

Que nació del arrullo y en su lecho
las alas dejó atadas a su pecho.
 

DISCURSO DE EVA

#8M El feminismo tiene muchas formas de manifestarse, por ejemplo, la valentía de proclamarse enamorada, la osadía de reclamar su amor. Flor Ka

                                       DISCURSO DE EVA        

Hoy te saludo brutalmente:

con un golpe de tos

o una patada.

¿Dónde te metes,

a dónde huyes con tu caja loca

de corazones,

con el reguero de pólvora que tienes?

¿Dónde vives:

en la fosa en que caen todos los sueños

o en esa telaraña donde cuelgan

los huérfanos de padre?

Te extraño,

¿sabes?

Como a mí misma

o a los milagros que no pasan.

Te extraño,

¿sabes?

Quisiera persuadirte no sé de qué alegría,

de qué cosa imprudente.

¿Cuándo vas a venir?

Tengo una prisa por jugar a nada,

por decirte “mi vida”

y que los truenos nos humillen

y las naranjas palidezcan en tu mano.

Tengo unas ganas de mirarte al fondo

Y hallar velos

y humo,

que, al fin, perece en llama.

De verdad que te quiero

pero inocentemente,

como

la bruja clara donde pienso.

De verdad que no te quiero

pero inocentemente,

como el ángel embaucado que soy.

Te quiero,

no te quiero.

Sortearemos estas palabras

y una que triunfe será la mentirosa.

                                           Amor…

(¿Qué digo? estoy equivocada,

aquí quise poner que ya te odio.)

¿Por qué no vienes?

¿Cómo es posible

que me dejes pasar sin compromiso con el fuego?

¿Cómo es posible que seas austral

y paranoico

y renuncies a mí?

Estarás leyendo los periódicos

o cruzando

por la muerte

y la vida.

Estarás con tus problemas de acústica y de ingle,

inerte,

desgraciado,

entreteniéndote en una aspiración de luto.

Y yo que te deshielo,

que te insulto,

que te traigo un jacinto desplomado;

yo que te apruebo la melancolía,

yo que te convoco

a las sales del cielo,

yo que te zurzo:

¿qué?

¿Cuándo vas a matarme a salivazos,

héroe?

¿Cuándo vas a molerme otra vez bajo la lluvia?

¿Cuándo?

¿Cuándo vas a llamarme pajarito

y puta?

¿Cuándo vas a maldecirme?

¿Cuándo?

Mira que pasa el tiempo,

el tiempo,

el tiempo,

y ya no se me aparecen ni los duendes,

y ya no entiendo los paraguas,

y cada vez soy más sincera,

augusta…

Si te demoras,

si  se te hace un nudo y no me encuentras,

vas a quedarte ciego;

si no vuelves ahora: infame, imbécil, torpe, idiota,

voy a llamarme nunca.

Ayer soñé que mientras nos besábamos

había sonado un tiro

y que ninguno de los dos soltamos la esperanza.

Éste es un amor

de nadie;

lo encontramos perdido,

náufrago,

en la calle.

Ente tú y yo lo recogimos para ampararlo.

Por eso, cuando nos mordemos,

de noche,

tengo como un miedo de madre a quien dejaste sola.

Pero no importa,

bésame,

otra vez y otra vez

para encontrarme.

Ajústate a mi cintura,

vuelve;

sé mi animal,

muéveme.

Destilaré la vida que me sobra,

los niños condenados.

Dormiremos como homicidas que se salvan

atados como una flor incomparable.

Y a la mañana siguiente cuando cante el gallo

seremos la naturaleza

y me pareceré a tus hijos en la cama.

Vuelve, vuelve.

Atraviésame a rayos.

Hazme otra vez una llave turca.

Pondremos el tocadiscos para siempre.

Ven con tu nuca de infiel,

con tu pedrada.

Júrame que no estoy muerta.

Te prometo, amor mío, la manzana.

II

 
 
 
 II
  
 Noches al pie del cañón
 guardo en un viejo cajón.
 Noches guardo de madera,
 quemarlas todas quisiera.
 Por haber sido cobarde
 ese cajón ya no arde.
 Por haber echado tierra
 ese cajón ya no abre...
 Ni cierra. 

Alfonsina Storni, la amiga del mar

Alfonsina Storni (1892-1938) Se arrojó al Mar de Plata con 46 años

Apenas con cuatro años llega a Argentina desde el sur de Suiza. Pobre y con un padre alcohólico y violento, a los diez años friega la loza del café donde trabajan sus hermanos y su madre. Pasa años en un taller de costura.

A los quince sustituye a la actriz de una pequeña compañía que está de paso y, con el apoyo de su madre, sale de gira por el país. Después de haber sufrido acoso sexual por parte de un cacique, decide volver a Santa Fe y comienza estudios de Magisterio. Para poder pagarlos trabaja de celadora en la misma escuela, pero el dinero no llega y los fines de semana viaja a Rosario donde actúa y canta en un tabladillo cabaretero. Funda el Comité Feminista de Santa Fe.

Ya ejerce de maestra rural y ha publicado algún poema en la prensa local cuando asume el compromiso del embarazo. Decide ser otra en otro lugar, extranjera en Buenos Aires. Es mujer y quiere ser escritora sin dejar de ser mujer. La supervivencia es muy dura, pero ama la soledad y a su hijo a punto de nacer. Después de trabajos ocasionales es responsable de un Hogar para Huérfanos Belgas llegados a Argentina durante la invasión alemana.

Madre soltera, extranjera, un trabajo difícil, para aliviar tanta tensión acude a la poesía amorosa, dice “para no morir”. En 1918 empieza a ser reconocida como poeta. La invitan frecuentemente para recitar sus poemas en locales socialistas, bibliotecas de barrio, modestas salas de teatro. Muchas mujeres acuden a escucharla.

Publica cuatro poemarios en cinco años, escribe febrilmente, casi con desesperación, en los cafés, en el tranvía, entre clase y clase. Uno tras otro nacen sus poemas, los pule, los retoca, revisa los detalles, por eso casi siempre está cansada.

https://www.cervantes.com/libro/9788467010565/alfonsina-storni-mi-casa-es-el-mar/

http://flor-ka.com/2020/09/21/alfonsina-storni-alma-desnuda-analisis-y-propuesta-didactica-leer-y-escribir/

Ábreme con cuidado

Emily Dickinson (1830-1886)

Esto es todo lo que tengo para traer hoy –

Esto, y mi corazón al lado –

Esto, y mi corazón. Y todos los campos –

Y todas las amplias praderas –

Estate segura de que cuentas – si yo lo olvidara

Alguien podría decir cuanto suman –

Esto, y mi corazón, y todas las Abejas

Que en el Trébol moran.

Emily Dickinson

Ábreme con cuidado es una frase que la poeta escribió en una carta dirigida a Susan, de modo que estas fueran las primeras palabras que ella encontrara al abrirla, una invitación a acercarse con delicadeza a aquello que se ama. La relación que mantuvieron las dos mujeres desde la adolescencia hasta la muerte fue la savia de su vida y de su obra.

Nació en un pequeño pueblo agrícola de Nueva Inglaterra en una casa que todavía se puede visitar, rodeada de viejos árboles. En ella (donde también murió) la poeta ocupaba la habitación de la esquina, tenía dos ventanas en dos orientaciones, una de ellas con vistas al camino que llevaba a la casa de Susan. Se trataba de una habitación propia pues allí escribió su obra, en una mesa pequeña con un cajón, a salvo de interferencias no deseadas, y allí fue guardando sus poemas cuidadosamente. Su soledad se veía interrumpida a veces por la presencia incorpórea de escritoras que Emily había conocido, única pero íntimamente, a través de la lectura de sus obras y a las que ella amaba y admiraba: Elizabeth Barret Browning, Charlotte Bronte y sus hermanas, Elizabeth Barret Gaskell o George Elliot. A pesar de haber permanecido siempre en el mismo lugar y de haberse relacionado con pocas personas, la sensación de infinitud, de eternidad que transmite su obra, escrita desde su habitación, es una lección sobre su grandeza que fue capaz de albergar el mundo entero en su interior, o mejor, de ser simplemente el mundo.

Después de su muerte su hermana Lavinia encontró en su habitación un baúl con cuarenta cuadernillos cuidadosamente cosidos que contenían 888 poemas que ella había corregido, pasado a limpio y seleccionado con su propio plan editorial.

De todos los poemas que escribió sólo una docena se publicaron durante la vida de la autora, todos ellos anónimos y con correcciones que introdujeron sus editores para, según ellos, mejorarlos. Aunque ella les había manifestado con gran sentido del humor que no estaba dispuesta a cambiar su forma de escritura: “Piensa que mi ritmo es espasmódico -estoy en peligro- Señor -Piensa que soy una incontrolada- no tengo Tribunal”.

Gracias a Ana Mañeru Méndez que escribió y tradujo los poemas de Emily Dickinson en esta hermosa biografía de Biblioteca de Mujeres de Ediciones de Oro.

I’m nobody! Who are you?

Are you nobody, too?

Then there’s a pair of us, don’t tell!

They’d advertise, you know.

How dreary to be somebody!

How public, like a frog

To tell one’s name the livelong day

To an admiring bog!

No soy nadie! ¿Y tú, quién eres?

¿Tampoco eres nadie, tú?

Entonces, eso nos hace una pareja -¡no lo digas!

Ellos nos expulsarían, ya sabes.

¡Cuán deprimente A una ciénaga que te admira!

es ser alguien!

¡Cuánta publicidad, como si fueras una rana

Decir tu nombre durante todo el día.

https://lyricstranslate.com

La Rosa Azul

¡Qué goce triste este de hacer todas las cosas como ella las hacía!

Se me torna celeste la mano, me contagio de otra poesía.

Y las rosas de olor, que pongo como ella las ponía, exaltan su color;

y los bellos cojines, que pongo como ella los ponía, florecen sus jardines;

Y si pongo mi mano -como ella la ponía- en el negro piano,

surge como en un piano muy lejano, más honda la diaria melodía.

¡Qué goce triste este de hacer todas las cosas como ella las hacía!

Me inclino a los cristales del balcón, con un gesto de ella

y parece que el pobre corazón no está solo.

Miro al jardín de la tarde, como ella,

y el suspiro y la estrella se funden en romántica armonía.

¡Qué goce triste este de hacer todas las cosas como ella las hacía!

Dolorido y con flores, voy, como un héroe de poesía mía.

Por los desiertos corredores que despertaba ella con su blanco paso,

y mis pies son de raso-¡oh! Ausencia hueca y fría-

y mis pisadas dejan resplandores.

Despacho de Juan Ramón Jiménez, Moguer. Huelva

EL VANGUARDISMO EN LA GENERACIÓN DE 1927

Los poetas de esta generación y sus antecesores -de Unamuno a Juan Ramón Jiménez- constituyen un conjunto de tal trascendencia que la crítica ha hablado de un “nuevo siglo de oro” de la poesía española. No es, desde luego, frecuente la aparición coetánea de tantas figuras importantes, todas con voz propia. Porque la afinidad generacional y, dentro de ella, la curiosa bipolaridad, tantas veces señalada (Salinas-Guillén, Lorca-Alberti, Aleixandre-Cernuda, Prados-Altolaguirre) es secundaria. Lo destacable es la personalidad de cada uno de estos poetas.

LA LITERATURA DE VANGUARDIA Y SU ÉPOCA

El grupo de 1927 aparece como consecuencia de una doble situación histórico literaria, la española y la europea, hacia 1920.

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Cárcel de amor Diego de San Pedro

El preso al autor

Alguna parte del corazón quisiera tener libre de sentimiento, por dolerme de ti según yo debiera y tú merecías. Pero ya tú ves en mi tribulación que no tengo poder para sentir otro mal sino el mío. Pídote que tomes por satisfacción, no lo que hago, mas lo que deseo. Tu venida aquí yo la causé. El que viste traer preso yo soy, y con la tribulación que tienes no has podido conocerme. Torna en ti tu reposo, sosiega tu juicio, porque estés atento a lo que te quiero decir: tu venida fue por remediarme, mi habla será por darte consuelo, puesto que yo de él sepa poco. Quién yo soy quiero decirte, de los misterios que ves quiero informarte, la causa de mi prisión quiero que sepas, que me liberes quiero pedirte, si por bien lo tuvieres.

Cárcel de amor Diego de San Pedro, 1492

Los cuatro pilares que asientan sobre ella son mi Entendimiento, mi Razón, mi Memoria y mi Voluntad, las cuales mandó Amor aparecer en su presencia antes que me sentenciase; y por hacer de  mí justa justicia preguntó por sí a cada uno si consentía que me prendiesen, porque si alguno no consintiese me absolvería de la pena. A lo cual respondieron todos en esta manera:

Dijo el Entendimiento: “Yo consiento al mal de la pena por el bien de la causa, de cuya razón es mi voto que se prenda”.

Dijo la Razón: “Yo no solamente doy consentimiento en la prisión, más ordeno que muera, que mejor le estará la dichosa muerte que la desesperada vida, según por quien se ha de sufrir”.

Dijo la Memoria: “Pues el Entendimiento y la Razón consienten, porque sin morir no pueda ser libre, yo prometo de nunca olvidar”.

Dijo la Voluntad: “Pues que así es, yo quiero ser llave de su prisión y determino de siempre querer”.

TEXTOS.INFO

Biblioteca digital abierta.

Claves de las Rimas

La poesía de Bécquer ha sido leída, desde sus contemporáneos a los nuestros, como la simple expresión de un sentimiento, unas veces de dolor, otras de desengaño, a veces de un fugaz optimismo y de plena amargura. Esta forma de entenderla es pura ilusión.

Todas y cada una de las Rimas responden a una poética* cuidadosamente meditada que se va elaborando poco a poco y evoluciona a la vez que la evolución literaria del poeta. Desde los primeros pasos de influencia herreriana hasta la tendencia puramente clasicista, irá formándose en él una personalísima lengua poética que se anticipa tanto a la poesía simbolista francesa como a algunos aspectos del surrealismo, constituyéndose en el punto de partida de la lírica moderna.

* conjunto de reglas que pone en práctica un autor.

Es cierto que una primera lectura sugiere una sensación de inmediata sinceridad, y éste es precisamente uno de sus mayores aciertos: la reconocible humanidad y sencillez con que desarrolla sus ideas poéticas. Se trata de la “difícil facilidad” becqueriana, que redescubrieron los críticos y poetas del 27, esta claridad de la que hablaba en el siglo XVI Herrera y que le parecía tan necesaria a la poesía para capta al lector y, desde esta primera impresión, introducirle en las dificultades -la oscuridad- que contienen, en el fondo, los poemas.

Vamos a entrar, pues, en la “oscuridad” de Bécquer. En 1861 publica sus “Cartas literarias a una mujer” que es donde más sistematizadas se encuentran las claves de su teoría literaria. En él habla del futuro poeta que estaba empezando a ser, un poeta que se ha desnudado ya de las sonoridades coreadas por ninfas, náyades y pastores, de sus primeros pasos, (aunque nunca del neoplatonismo que las nutría), que ha leído al poeta alemán Heine con su influjo de las formas populares del “lied” germánico.

El poeta define a la poesía como “un acorde que se arranca de un arpa y se quedan las cuerdas vibrando como un zumbido armonioso”, estamos ante el mismo símbolo que desarrollará en una conocidísima rima “del salón en el ángulo oscuro”, que alguien ha definido como el poema de mayor influjo neoplatónico de la lírica española después de la “Oda a Salinas” de Fray Luis.

Lo que quiere decir Bécquer es que la poesía es el sentimiento (el acorde), la sensación que está en la realidad, y es la realidad desde el momento que está en ella.

De ahí su más que célebre “poesía eres tú”, donde la mujer asume el doble papel de que es ella, mujer y poesía a la vez.

Volviendo a “Cartas literarias a una mujer”…

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