CULPA MÍA

«Culpa Mía» Una pesada cruz en mí sentía. No cuidó primavera de su flor. Verde brotó en su vientre salvador anhelando su grata compañía. Después todo fue júbilo, alegría, amantes del Libro del Buen Amor, no siempre condenando al pecador, entonando a la vez el «Culpa Mía». Espero que no fuera la codicia la razónSigue leyendo «CULPA MÍA»

AMOR, AMOR…

AMOR, AMOR… Amor, amor, un hábito vestí, el cual de vuestro paño fue cortado; al vestir ancho fue, mas apretado y estrecho cuando estuvo sobre mí. Después acá de lo que consentí, tal arrepentimiento me ha tomado, que pruebo alguna vez, de acongojado, a romper esto en que yo me metí. Mas ¿quién podrá deSigue leyendo «AMOR, AMOR…»

PASAJES DE UN ESTÍO EXTRAÑO

https://ciudaddelastresculturastoledo.blogspot.com/2014/08/murallas-de-talavera-de-la-reina.html?m=1 Desde mi obligatoria posición, proyectada a un polígono industrial, remotamente arduo me es el mar usar como troquel de inspiración. Mas con algo de ingenio improvisado pintaré paisajes con la mano, recrearé episodios de un verano rebosante de un brío insospechado. Paseo por la Taifa de Toledo, contemplo su mágico dominio, en la albercaSigue leyendo «PASAJES DE UN ESTÍO EXTRAÑO»

SE QUERÍAN

Se querían. Sufrían por la luz, labios azules en la madrugada, labios saliendo de la noche dura, labios partidos, sangre, ¿sangre dónde? 5 Se querían en un lecho navío, mitad noche mitad luz. Se querían como las flores a las espinas hondas, a esa amorosa gema del armarillo nuevo, cuando los rostros giran melancólicamente, giralunasSigue leyendo «SE QUERÍAN»

EL TEMPLO INMENSO

ALFONSINA STORNI, Lugaggia, cantón suizo de Ticino, 1892 – Mar de Plata, 1938. LA INQUIETUD DEL ROSAL (1916) EL TEMPLO INMENSO Subir a lo más alto, hasta la cumbre De la montaña, grito de la tierra, Y en la gloria de luz de un plenilunio Desatar la garganta en un concierto Hecho de notas bellas.Sigue leyendo «EL TEMPLO INMENSO»

La Luz

La destrucción o el amor (Madrid, Signo, 1935) En el pensamiento central de la poesía de Aleixandre en esta primera etapa, amor y muerte son una misma cosa; la plena posesión amorosa sólo se alcanza fundiéndose el amante con la criatura amada, destruyéndose en el éxtasis amoroso. Esta primera etapa es de un hondo pesimismo.Sigue leyendo «La Luz»